martes, 9 de junio de 2009

662 63-09 - Actuales - Un Florencio por adelantado - Fernando Caputi

Nunca más para ministra de labia a calzón quitado
Los programas porteños de chismes sobre amoríos escandalosos parecieron bromitas entre infantes de jardín cuando (1) la TV abierta uruguaya se reabría de cuajo con una notoria intimidad no importada: cierto director técnico dejaba implícito que hablaba con sus futbolistas a calzón quitado en todo instante pues, como buen domador de gladiadores que aprontan “dejar todo” en la arena jugándose finales de vida o muerte, nunca tuvo puesta esa prenda.
Pero la misma semana, tanto en corrillos como en otros ámbitos –su propio comité de base en Malvín, reuniones oligárquicas de salón o vecinales en mil esquinas, barrios y asentamientos–, irrumpía como buscapiés (2) otro best seller más abrumador y menos ingenuo que aquél, en un santiamén desplazado.
Daisy Tourné Valdez (58), carnavalera de abolengo y símbolo de la cultura populista innovadora, salía del pelotón para, con la fineza de sus dichos (&%M& burro//”?conchudaªªºº¿*+><=&%que tengo 18/·$·”!ni cagando¡=§œ÷culo en la silla) dar alcance y dejar atrás al mismísimo Pepe tal cual es –pionero del discurso chatarra, quien abriera esa era de talleres literarios tildando de “chorizo” y “nabo” a un real profesional del periodismo– en la punta de la competencia progresista de verdadero gabinete sustitutiva del léxico estilo clase media de gobiernos colorados y blancos que hundieron al país.
Exhumando la gesticulación pedagógica que, se colige en buen romance, utilizara en sus ya lejanos tiempos de sacrificada maestra mal remunerada, Tourné fue ganada por la pasión como –aseguró después –”me ha sucedido siempre en la vida”, al proceder a la adoctrinación grupal de jovencitos y entre ellos algún niño chico llevado para hacer quórum.
Asimismo a calzón quitado, ella les espetó lo que pensaba de todo un poco sin hipocresías y avizorando una reelección capaz de completar la obra del frente sin fondo. Y en la red cayeron todos, incluídos sus ex pares correligionarios de la Cámara Baja, a la que habrá de reincorporarse tras descansar la lengua tras la licencia definitiva como ministra del Interior que le impusiera su jefe político y ocasional mandatario, dolido entre otras cosas porque se plagiara su protagónica potestad personal e intransferible de mofarse personalmente de precandidatos opositores en paneos y close-ups en escenarios que ahora domina.
Fue así que, 27 meses después de asumir (en un Día de la Mujer) como secretaria de Estado, Tourné tal cual es polucionó (en un Día del Medio Ambiente) el ecosistema que ella defendiera tenazmente sin darle la derecha a la derecha, desenmascarando a comerciantes que se decían víctimas de 37 rapiñas seguidas cuando, sagaz detective, descubriera que ésa era no más que una sensación térmica, replicara a la legión de quienes visitando su página personal en facebook observaran con malicia su inocente fotografía en la ducha mediante el argumento irrebatible de que “no hay nada más auténtico que una mujer mojada”, y rechazara ser fustigada y perseguida hasta por convertirse en grácil amazona-ícono de los cuadros “milicos”.
Ya en los descuentos del combate en que perdió la clasificación en aras del Nunca más, tal como lo pregona el contestatario entrenador sin ropa interior fue gladiadora de coliseo en su lucha contra lo dispuesto desde arriba porque no veía razón para abandonar la cartera. Pero depuestas las armas en esa batalla eliminatoria de la interna frenteamplista, dentro de su lógica visión fiel partidaria, la verticalidad entre las fuerzas del orden que le habían dado oportunidad de aprender y la filosofía cruel de calavera no chilla, terminó describiendo al superior como “el mejor presidente que ha tenido el Uruguay –me refiero al Dr. Tabaré Vázquez”, aclaró–, “a quien amo”, renunciando (a la fuerza) para no empañar “la gestión del actual gobierno, el mejor que ha tenido el país. Me refiero al gobierno del Frente Amplio”, diría para evitar confusiones (probables) y revisionismos inconducentes.
La pieza oratoria de Tourné ante la sorprendida primera juventud del Partido Socialista, divulgada por radioemisoras, canales y mayorías de uruguayos y uruguayas que repetían la colección/selección de epítetos empleados sin recordarlos todos, también apareció el 6 de junio como video suplementario en la versión digital de un diario y, de hecho, tiende a acreditarse un Premio Florencio.
Hay quien asegura que fue récord el número de suscriptores habituales u oportunistas a ese servicio tan procurado en la red de redes, pero, tal vez, ello no pase de tentativa política interesada en la caducidad de Tourné, por ahora no derogable aunque se junten firmas.

661 62-09 - Entre Vista - “El libre mercado es enemigo de la libertad” - a Eduardo Galeano

por Walter Gobar - Revista 7 Días

Mi intención fue hacer algo así como una historia universal contada desde el punto de vista de los que no han salido en la foto", dice el escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano sobre su nuevo libro "Espejos", que publica Editorial Siglo XXI. En esta entrevista, Galeano habla de su pasión por el fútbol, admite sus contradicciones respecto de Hugo Chávez, critica a Fidel pero rescata a Cuba y propone una solución para las pasteras.

"Mi intención fue hacer algo así como una historia universal contada desde el punto de vista de los que no han salido en la foto", dice a 7 Días el escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano sobre su nuevo libro "Espejos", que Editorial Siglo XXI lanzará en Buenos Aires a mediados de este mes. De la mano de Galeano, los lectores descubren que cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al Africa; que la escritura y el álgebra se inventaron en Irak y no en Texas; que las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó. En sus historias minimas Galeano cuenta que John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos. Que la Coca Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán, que la IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas. Las historias narradas por Galeano son pequeñas, minimalistas, y se sitúan al margen de grandes gestas. La Historia se hace poesía, denucia, humor, fábula y leyenda. En esta entrevista exclusiva, Galeano defiende su pasión por el fútbol, , admite sus contradicciones respecto de Hugo Chávez , critica a Fidel pero rescata a Cuba, advierte contra el monocultivo y propone una solución para el conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de las pasteras de celulosa--¿Por qué escribió "Espejos"?--"Espejos" es la culminación de un trabajo que inicié con "Las venas abiertas..." y que continué con "Memorias del Fuego". En Memorias encontré mi lenguaje, mi estilo para contar el pasado de tal manera que se convirtiera en presente. Para que el lector sintiera que eso que había ocurrido, seguía ocurriendo mientras yo lo contaba---¿Qué es para usted el pasado?--Es un señor que se hace el dormido o -a veces-, simula estar muerto, pero que en realidad está vivo en todos nosotros aunque no lo sepamos. En Memorias del fuego las historias chiquitas fueron formando la Historia grande. Allí me di cuenta de que estaba encontrando amigos y enemigos en otras épocas, en otros tiempos.--¿Pero porqué lo tituló Espejos?--Porque en los espejos uno se reconoce en otros aunque esos otros ya no estén. De algún modo te reconoces: en lo que amas o en lo que odias. El libro está escrito para contar cosas, contar historias que le ocurrieron "a los que no salieron en la foto". O sea, a los que fueron excluidos por la historia oficial: las mujeres, los negros, los indios, los chinos, los indúes, los árabes. Es gente que tiene una enorme historia pero que no se sabe que ha ocurrido.--Cuando dice que es una Historia casi universal, no es también la historia de los vencidos, de los derrotados...--Sí. Creo que sí. Porque creo que los mensajes más interesantes que podemos recibir son los mensajes no escuchados, porque los que emitieron esos mensajes fueron los derrotados de la Historia oficial. Yo fui rescatando cosas que me fueron asombrando en la medida que las iba descubriendo. Se trata de recoger el testimonio de los no escuchados, justamente porque sus vencedores se ocuparon de callarlo. De todos modos, la prueba de que la Historia está viva es que los vencidos de hoy pueden ser los vencedores de mañana o a la inversa. --Usted trabaja mucho con la mirada, con el punto de vista para cuestionar aquellas cosas que uno da por obvias.--Yo lo que hago es mirarlas de otro lado. Siempre digo que desde el punto de vista de una lombriz un plato de spagettis es una orgía. Se trata de mirar desde el otro ángulo. ¿Porqué fueron "normales" cosas que fueron tan anormales?. ¿Cómo pudieron ser aceptadas tantas exclusiones, tanta discriminación, tantas mutilaciones?--Deme un ejemplo--La Iglesia católica impidió durante siete siglos y medio que las mujeres cantaran en los templos. ¿Porqué eso resultó "normal?. La idea que las voces de las hijas de Eva ensuciaba la pureza del templo porque era la voz que había tentado a Adán.--Lo mismo pasa con el celibato sacerdotal. Los curas se casaban hasta que la Iglesia -que era dueña de la tercera parte de todas las tierras de Europa- que no sed podía timbear el patrimonio si se dejaba en manos de las mujeres y los hijos de los curas. Para preservar su patrimonio inmobiliario, la Iglesia se convirtió en la única empresa de solteros del mundo..--¿Cómo prefiere definirse: como periodista, como historiador, como cronista?--Como nada. Yo no sé bien lo que soy. Lo que escribo es un género de géneros, es una cosa muy difícil de clasificar. Lo que sé es que la mirada humana es subjetiva: la objetividad es una aventura imposible y que en general se usa como máscara para ocultar las deformaciones más colosales de la realidad.--¿Cuál es la respuesta que ha encontrado para todas las injusticias que recopila en el libro?--El libro no da respuestas, sólo formula preguntas y después cada cual lo interpretará a su manera. Esa es la diferencia entre este tipo de narrativa y un libro como "Las venas abiertas...." que era un ensayo clásico. Aquí hay un juego más libre con el lector. Yo intento conversar con él y entregarle estas cosas para que cada uno haga con ellas lo que le parezca.--La denuncia es una constante en sus libros y artículos, pero el tono de la denuncia ha cambiado ¿Por qué?--He ido descubriendo que todo lo que uno intente hacer para desenmascararla realidad va a ser más eficaz, va a funcionar mejor si uno se limita a mostrarla tal cual es. La denuncia explícita me parece menos eficaz a largo plazo que la denuncia implícita. Es como la diferencia entre la pornografía y el erotismo.--¿Cuándo le indignan cuestiones del presente, no le dan ganas de subir el tono?--Yo creo que la prosa vibra mejor, tiene más electricidad cuando uno cabalga mejor con riendas cortas. Si uno da rienda suelta, se deja ir, es mucho menos eficaz. Yo no quiero dictar cátedra, pero eso es lo que me pasa a mí. Me parece que mejor que formar es informar. Mejor que desarrollar las ideas en abstracto es encarnarlas. Que las ideas transpiren, que respiren, que tiemblen, que lloren y que rían. Después hay que ver que pasa con las palabras que el lector recibe y ahí no hay estadística válida. La prueba de que un libro de veras funciona no está en el libro sino en el lector o la lectora.--¿Cómo trabaja?--Siempre ando con una libretita (saca del bolsillo una libreta del tamaño de una caja de fósforos). Acá tomo nota de cosas que veo , que leo, que no sé si se van a convertir en algo: (hojea la libreta y lee:)"Todo se hace desde abajo, salvo los pozos se hacen desde arriba"Ocho años, hijo de un cartonero en Buenos Aires:--¿Qué es lo que más te gustaría?--Conocer a Dios pero sin morirme--¿Cómo elige a sus enemigos?--No hay malos y buenos. Todo lo que nos mutila la diversidad posible, no ayuda a vivir. Las concepciones fanáticas, dogmáticas de la religión, la política o la cultura o de lo que sea, son mutiladoras de la diversidad. Lo mejor que el mundo tiene es la cantidad de mundos que el mundo contiene. Lo que yo siento como enemigo es aquello que me niega la diversidad del mundo.--Por ejemplo, los fundamentalismos de cualquier signo...--No sólo los fundamentalismos. También las mutilaciones heredadas. ¿Cómo puede ser que la estatua más alta de la Argentina sea la del general Roca, el exterminador de los indios? Eso es anormal.--Sin embargo, usted lo pone a Diego Armando Maradona en el lugar de un Dios.--Si, pero de un Dios sucio. En el texto sobre Maradona digo que fue un rebelde: el único ídolo del fútbol que cuestionó el negocio del fútbol, que fue solidario con otros jugadores que no eran ni famosos ni importantes como él y eso es algo muy positivo. Pero las claves de su ascenso a su condición divina no están sólo en sus virtudes sibo también en sus defectos. Ha sido más admirado por el gol robado a los ingleses que por el gol que realizó en la jugada más prodigiosa que se ha visto en la Copa del Mundo. Por eso la gente lo quiere tanto: porque es un Dios sucio, pecador, que se nos parece: es borrachín, mujeriego, mentiroso, borrachín. El drama de Maradona es que los dioses no se jubilan. El no va a volver a la anónima multitud de la que proviene. El necesita ser el muerto de cada velorio. --¿Cómo concilia su pasión por el fútbol con el fútbol-negocio, el fútbol de las barrasbravas?--Nada ha sido más mercantilizado que el sexo. Mucho más que el fútbol y sin embargo ahí está. Con el fútbol pasa lo mismo. El fútbol bien jugado es una hermosa fiesta de los ojos que lo miran y de las piernas que lo juegan, a pesar de del cochino negocio que rige el fútbol en el mundo de hoy. Lo mismo pasa con muchas otras pasiones humanas que merecen ser vividas.--¿Qué piensa de la nueva generación de líderes latinoamericanos?--Hay una voluntad de cambio que me parece muy saludable, pero las generalizaciones son injustas y no muy respetuosas de la realidad. Me parece que existe una voluntad popular de cambio: la gente quiere otra cosa. Se hizo una experiencia muy desgraciada con esta idealización del mercado como una solución mágica para los problemas hasta que país por país se ha ido demostrando que el libre mercado es enemigo de la libertad humana.--¿Cómo explica la aparición de líderes como Hugo Chávez?--Es un hombre muy contradictorio. Con algunas cosas me identifico, con otras no.. A veces mete la pata, a veces me parece que dice la verdad. Yo lo que resaltaría como su mérito principal es su generosidad. Es un hombre solidario y es muy raro que un país petrolero sea solidario. Los países petroleros siempre son egoístas y jodidos, empezando por Arabia Saudita- El hecho que Venezuela a partir de Chávez se haya convertido en un país tan generoso y solidario me parece muy importante y debe ser tenido en cuenta a la hora de medir la longitud de sus discursos o algunas ideas disparatadas que se le pueden ocurrir.--¿Y que aspectos le disgustan?-Cuando me cuenta que Irán es una maravilla. O cuando hace la apología de las Farc a mi no me convence para nada.--En "Espejos" enumera las críticas que se le han formulado a Fidel Castro...--Si. Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad..Y en eso sus enemigos tienen razón. También dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el diario Granma, ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo. Y en eso sus enemigos tienen razón. Pero sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo. Cuba es lo que pudo ser y no lo que quiso ser.--Usted siempre alerto contra el monocultivo pero ahora Uruguay afronta el riesgo de monocultivo de celulosa y Argentina el de la soja.--El monocultivo otorga la ilusión de glorias fugaces que después te convierten a la ruina perpetua. La historia latinoamericana es una historia de esas ruinas. Todo monocultivo es devastador. El de soja para la Argentina y el de celulosa para el Uruguay.--¿Qué haría con las pasteras que procesan celulosa?--Yo ya sugerí, pero no me hicieron caso. Propuse que las pongan todas en Punta del Este porque van a mejorar mucho la calidad de vida del balneario.

660 61-09 - Ponencia - El ridículo en la historia - Alberto Asor Rosa

* absolutamente oportuno, y la
próxima será una selección
sobre la tinellización absurda
de la política argentina o, quizás,
de la rioplatense, rb, red

Creo que sería oportuno hacer una reflexión sobre el papel del ridículo en la historia. Ridículo: "que provoca la risa, que induce a consideraciones irrisibles y despreciativas porque carece de racionalidad, de buen sentido o de juicio…; que expone a escarnio a quien lo lleva a cabo, lo mantiene o lo pone en práctica, inducido a ello por absurdas convicciones o falto de motivos racionales…; tonto, irracional, insensato, estúpido" (Gran Diccionario de la lengua italiana, denominado "el Battaglia" XVl).

Todas estas consideraciones, e incluso otras más, se me venían a la mente al ver, hace unos meses, uno de aquellos hermosos documentales, abundantes en filmaciones de época, que Nicola Caracciolo dedicó al siglo XX italiano: y precisamente aquel ramillete de fotogramas , destinado a durar tan solo un puñado de segundos, pero de extraordinaria elocuencia (hay que reconocerlo) en el que Benito Mussolini, con Fez, uniforme y condecoraciones, anuncia desde el balcón del Palacio de Venecia en Roma la conquista del Imperio: con los ojos alucinados, los puños clavados sobre las caderas, la inmarcesible mandíbula, que, levantada hacia el cielo, ondea, tres o cuatro veces, hacia delante y hacia atrás para afirmar ante la multitud, intensamente y persuasivamente, el pensamiento recién expresado. Dios mío, pensé, ¿cómo pudo este obsceno bufón, este comiquillo de teatro de variedades, ataviado con aquellos vulgares disfraces carnavalescos, seducir durante años a la gran mayoría de una población con un pasado no del todo inexperto y primitivo?¿Cómo ante un espectáculo tal, la multitud que abarrotaba la histórica plaza, en vez de aclamarlo enloquecidamente, no lo liquidó al instante con una colosal carcajada?

Lo mismo se podría decir de su querido colega y amigo, el enloquecido alemán Adolf Hitler: cuya peroración ante la nación alemana, desde lo alto de la tribuna nocturna del estadio de Núremberg, ante miles de hombres alineados disciplinadamente en el cuadrado "orden" nazi (la "diferencia alemana") no puede no plantearnos hoy la misma pregunta: ¿cómo pudieron aquel histérico talante, aquella paroxística verbosidad histriónica, aquella exhibición facial- gestual de saltimbanqui, no suscitar la reacción que el ridículo –en sus múltiples formas de bufonería, inverosimilitud, insensatez- debería haber suscitado?. Pero sobre este punto concreto –el ridículo y la historia alemana- volveré más adelante.

Ahora se hace inevitable –me doy cuenta de ello- que el pensamiento del lector corra hasta nuestros tiempos: implantes capilares, corbata estrecha, zapatos con auténticas plataformas, chistes verdes, cuernos tras de la cabeza, de uno de los primeros ministros más acreditados de Europa, obsesiones sexuales, procacidades, forma de hablar ambigua y escasamente italiana, relación obsesiva con los demás mediante la mentira, desprecio pregonado a gritos de las reglas, manías persecutorias, ocurrencias con la viejecita abrucense víctima del terremoto: "¡vaya, vaya a nuestras expensas a uno de los albergues de la costa y llévese la crema solar!", exageraciones e irrealidad fabulística de las promesas, incultura exhibida incluso en el modo de gesticular y de vestirse, sonrisa estereotipada y bufonesca –en resumen, todo lo que tenemos todos los días ante los ojos de la mañana a la noche- componen los trazos de la figura más ridícula que haya producido nuestra contemporaneidad, el "ridículo italiano" en su versión más elevada y exagerada. Y sin embargo nadie se ríe de él: tanto para bien como para mal, se le toma demasiado en serio

Si el cuadro de conjunto es éste, surgen algunas preguntas y/o interrogantes. En primer lugar: existen evidentemente tipos diversos de ridículo en la historia: desde el grotesco imperial – rimbombante, de tipo fascista, a aquel otro fúnebre, mejor dicho, tendente a lo macabro, del nazismo, o al comercial- mediático de nuestros tiempos italianos, variante pequeño burguesa emergente y ascendente de la categoría examinada. Pero todos tienen, como veremos después, algo en común. Naturalmente, el ridículo no se limita a la figura del Jefe, de quien sin embargo emana. ¡Piénsese en el carnavalesco cortejo de jerarcas nazis: de Göring a Hesse! Piénsese en su (innegablemente más chocarrero) homólogo italiano; ¡Starace, Secretario del Partido Nacional Fascista! Piénsese ahora en la actualidad: ¡Gelmini, Ministro de Instrucción Pública! ¡La Russa, Ministro de Defensa! ¡Carfagna, Ministro para la Igualdad de Oportunidades! ¡Brunetta, Ministro! El ridículo del Jefe, usado noche y día como instrumento fundamental de creación del consenso, se extiende como una mancha de aceite, se enlaza con el ridículo embrionariamente presente ya en la profundidad de la sociedad circundante, contamina en cualquier caso también a la oposición (os ahorro los ejemplos posibles, para no hacer excesivamente largo el discurso, pero os aseguro que los hay).

Pongámosle un límite histórico a nuestra exposición: me parece absolutamente innegable que el tipo, ya sea intelectual o político, que podríamos definir como demócrata o liberal democrático, generalmente queda excluido de la categoría y de la práctica del ridículo. No es ridículo Giovanni Giolitti. No son ridículos Aldo Moro y Enrico Berlinguer: o bien lo son lo estrictamente necesario como para asegurarse el favor de la gente (¿Es, en consecuencia, el ridículo, connatural al ejercicio de la política? Hermosa pregunta: será necesario que volvamos a ella). Si bien , debido a un preponderante rechazo del exhibicionismo de actor, por su parte, y de prácticas de camuflaje ellos son o parecen grises. Y efectivamente, se les acusa de esta grisura suya como si fuese una culpa por parte de aquellos que eligen, como práctica política y cultural, el exhibicionismo y la escena: bástenos pensar en las desvergonzadas injurias lanzadas contra hombres como Gioliti y Nitti por otro grande, grandísimo, "mamarracho" ("digno de irrisión", ibid.) del siglo veinte italiano, Gabriele d´Annunzio.

La pregunta principal de este razonamiento por consiguiente, debería ser, si no me equivoco, ésta: ¿cómo es posible que aquello que razonablemente, y en condiciones normales, hubiera provocado solamente la risa, en ciertos momentos de la historia europea del siglo veinte (pero fundamentalmente, ¡ay de mí, alemana e italiana), se ha convertido en un componente esencial del éxito político de un individuo y de la catástrofe cultural que procede de él ( y viceversa, desde luego: más exactamente, el proceso se mueve al mismo tiempo en las dos direcciones). Hay quien ya ha tratado de definir las dinámicas de ésta que, en el límite, es una verdadera y flagrante perversión histórico social, una enfermedad de los pueblos: y, si parva licet, nos atrevemos a convocarlo directamente ante nuestra presencia. Thomás Mann tuvo presente, desde el principio, el carácter ridículo y grotesco del experimento nazi: para él Hitler, el Gran Dictador, es en realidad "un oscuro granuja", "un obseso infame", "un bandido", el "astuto explotador de una crisis mundial", un "perro rabioso encadenado" una "zarpa de histérico cerrada como puño", un "infernal vagabundo" (anoto de pasada: nada semejante surgió nunca de la pluma de un gran intelectual italiano de aquel tiempo, pero esto no basta para marcar indeleblemente caracteres y vocaciones de las dos culturas).

Sería conveniente añadir algo –por seguir en el pasado— a propósito de lo que los grandes cómicos, desde Petrolini a Chaplin han dicho respecto de la impura, degradada comicidad de los miserables bufones que trataron de competir con ellos, pero lo dejaremos para la próxima ocasión

Para explicar cómo haya podido seducir a parte no pequeña de un pueblo de gran cultura como el alemán este disparatado y paroxístico "mamarracho", Mann recurre a dos órdenes de motivaciones, que pueden resultar útiles también para nosotros. Por una parte, está la crisis de la democracia: su incapacidad para resolver los problemas de aquella sociedad en aquella fase histórica concreta.

Es esta incapacidad la que abre paso, al nivel de masas, a la pérdida de todo sentido del ridículo (es decir, en otros términos: a toda razonable percepción de los valores).Por otra parte, está lo que yo definiría como la degeneración de masas de la misma opción y lógica democrática, el derrocamiento de las prácticas normales de consenso, reguladas por la ley, por una especie de explosión de instintos neo bárbaros que no tiene capacidad ninguna para distinguir la luz de la razón (también en este caso, como se puede ver, el proceso se mueve al mismo tiempo en las dos direcciones, de arriba abajo y de abajo arriba).Escuchemos las palabras, lucidísimas, de Mann: "La inmensa oleada de barbarie excéntrica y de vulgaridad primitiva, plebeyamente democrática, producto de impresiones violentas, desconcertantes, y a la vez estimulantes de los nervios, embriagadoras, por la cual está subyugada la humanidad" (de Appel and die Vernunft o sea, "Llamamiento a la razón", un título que resulta ya por sí sólo un programa, teniendo en cuenta que el escrito apareció en octubre de 1930, cuando los alemanes hubieran podido tenerlo en cuenta y no lo hicieron). Así pues, si se nos permite parafrasearlo, se podría decir: el ridículo como instrumento de seducción política es el señal infalible del abandono de la tradición y del campo de los democráticos y de la apertura de una nueva e inquietante línea de experiencias que, mediante la dictadura o mediante la democracia autoritaria, tienden de un modo u otro a dejarla atrás; la pérdida del sentido del ridículo a nivel de masas es la prueba más clara de la degeneración de un pueblo en un amasijo de individuos aislados, ebrios o sea, "predispuestos a ser fascinados por un cualquiera" –en sustancia, por un replicante de ellos mismos, aunque también puede ser, formalmente, un mutante- "infame obseso". Entendámonos: el ridículo es un poco como el hedor: no todos lo perciben en el mismo momento, algunos, nunca. Es decir, por definición (cultural y política) estar en condiciones de percibirlo –esto es, aquello que habitualmente definimos como tener sentido del ridículo- es un hecho en sí elitista: es difícil de que las masas lo encuentren por cuenta propia. Pero cuando las masas lo han perdido totalmente esto quiere decir que las elites han sido completamente derrotadas y esto abre paso a la hegemonía del "bufón": en resumen es siempre el mismo discurso, mejor dicho, el mismo proceso, que sin embargo resulta declinable de varias formas

Para poder reírse de sus inigualables "mamarrachos" de otro tiempo, los alemanes e italianos, tuvieron necesidad de una terrible guerra, en el curso de la cual los oropeles fueron cayendo uno tras otro, los uniformes carnavalescos fueron desgarrados, y la mueca oculta tras la máscara se reveló en toda su terribilidad: no se podía entonces volver a reír –como ocurrió sólo más tarde, con total posterioridad, cuando, a decir verdad, tampoco había ya necesidad, -por el buen motivo de que ya no había nada de qué reírse. ¿Qué catástrofe debemos esperar (y augurarnos) para que los italianos logren reírse del "mamarracho" que hoy les gobierna?

Alberto Asor Rosa (Roma, 1933) es un prestigioso historiador y crítico de la literatura y la cultura italianas. Dirige actualmente el departamento de Estudios Literarios y Lingüísticos de la universidad La Sapienza de Roma.

Traducción para www.sinpermiso.info: Joaquín Miras